La unión efectuada por Heidegger entre el problema de la metafísica y el interrogar acerca de la técnica, logra presentar a esta última como parte de la estructura e historia de la metafísica. El paso a la cuestión del olvido del ser, a través del pensar la esencia de la técnica, es por ende obligatorio; de ahí que la cuestión acerca de la técnica, que no es un problema técnico, tampoco es sólo la fabricación de un objeto o la creación de máquinas, sino la decisión histórica de haber pensado la cosa que aparece en el mundo a partir de una representación. Es por eso que mediante un acto de autoimposición de criterio nacido en la misma técnica, ha logrado presentarse como sustento de sí misma. Heidegger piensa que este procedimiento práctico finca la idea que la técnica es el medio para la obtención de la verdad de los objetos que representa. Es de esta manera como se ha eslabonado a la técnica con la obtención de la verdad; la cual entendida como certeza, nos lleva al acceso de lo que se considera como real, a partir de lo cual podemos pensar el ente. La técnica moderna es también un desocultamiento de lo ente que rebasa el carácter instrumental donde con frecuencia se ha instalado